¿Tienes un cigarro para mi perro? no sabe comerse las uñas…

 

Comerse las uñas o poder fumar. Serían dos buenas alternativas para que nuestros perros redujesen los niveles de estrés y ansiedad que sufren diariamente. Por suerte, podemos recurrir a otras alternativas para reducir su estrés, e incluso también el nuestro.

Antes de seguir, quiero aclarar que el estrés en sí mismo no es malo. Lo es cuando lo prolongamos en el tiempo y/o la frecuencia, o cuando a menudo superamos los umbrales específicos de cada perro. El estrés moderado es necesario y ayuda al organismo a superar y adaptarse a situaciones nuevas. Así mismo, cuanto más estresado está un perro, más instintivas son sus reacciones, menos tiempo invierte en pensar una respuesta adquirida y deja paso a las instintivas (innatas).

Podemos combatir la acumulación de estrés y ansiedad desde dos frentes: reduciendo el ya presente; y evitando dicha acumulación.

CASTRAR. Es lo primero que podemos hacer, tanto para reducir, como para anticipar el estrés en nuestro perro (sobre todo si es macho). Por el bienestar físico, psicológico y emocional de nuestro perro; por evitarle problemas de salud; por no contribuir a la sobrepoblación canina fomentando la cría casera; por la seguridad y estabilidad de los otros perros. Dejemos de lado los

 

egos masculinos, las excusas y, si no vamos a dedicarnos a la cría profesional o el contrato de compra de nuestro perro no nos lo prohíbe, castremos a nuestras mascotas. En el tema que nos toca, es sumamente importante, en machos, castrar lo antes posible, siempre con la aprobación y consejo de vuestro veterinario, pero lo antes que se pueda. Así evitaremos que nuestro perro sienta necesidades, frustradas, de reproducción. Que irán en aumento con el paso del tiempo y de cada perra que se cruce o pueda oler. Cuando un macho está “entero”, NECESITA reproducirse, mínimo una vez cada 6 meses, con una hembra. Cuando no es así, como toda necesidad no satisfecha, produce frustración, ansiedad, estrés…

EJERCICIO. Imprescindible para liberar el estrés acumulado y gratificante para mantener los niveles moderados. No hay que pensar en horas ni kilómetros cuando hablamos del ejercicio diario de nuestro perro. Con una hora de juego en el parque con otros perros, o media hora acompañándonos con los patines o la bicicleta o incluso 10 minutos en la cinta de correr (esto no suple el paseo en la calle) es suficiente para colmar la parte física de un perro. Depende del perro, pero una vuelta a la manzana o lanzarle 10 veces la pelota probablemente no sea suficiente.

Actualmente hay una amplia lista de deportes con perros que pueden crear una afición conjunta y gratificante para ambos. Algunos deportes son: Agility, Schutzhund, Freestyle canino, mushing, patinar, ir en bici, montañismo, natación, concursos de belleza o pastoreo, etc.

ESTRUCTURA. La falta de disciplina es uno de los focos, inconsciente para muchos propietarios, de estrés en sus perros. Cuanto más estructurada está la vida de un animal, menos estrés le produce su día a día. El que tiene un trabajo rutinario y monótono, no le produce demasiado estrés (aunque podría hacerlo el aburrimiento, no el trabajo en sí. Luego se habla de ese tema). En cambio, al que continuamente lo están llamando dándole órdenes nuevas, fuma.

Aconsejo ser conscientes del papel de nuestro perro durante el día, de saber y hacerle entender qué tiene que hacer en todo momento: sentarse antes de salir por la puerta; caminar sin tirar hasta el parque; jugar con el “Kong” mientras estamos haciendo la compra… Podemos matizar esta estructura cuanto queramos: que se siente antes de salir, pero a la derecha (o izquierda) para que no moleste cuando se abra la puerta; que pasee sin tirar de la correa, pero a mi derecha y no delante de mí, por ejemplo; que juegue en el parque, pero sin montar, sin  sobreexcitación, etc. Este tipo de estructura le aporta herramientas para poder gestionar, más fácilmente, las diferentes situaciones de su día a día, reduciendo así su estrés diario.

NECESIDADES. Lo comentaba con la castración, pero sucede con cualquier necesidad: Si no se sacia, produce diferentes sensaciones negativas que pueden desencadenar estrés. Así que procura tener a tu perro bien alimentado, pero no con sobrepeso; intenta proporcionarle un par o tres de paseos al día; cuida su higiene; haz que se lo pase bien jugando o aprendiendo alguna orden nueva; deja que conozca perros nuevos e incluso que tenga su grupo de amigos; concédele un lugar confortable donde descansar; y consigue que se sienta orgulloso de ti y de sí mismo. Ni que decir que todo ello con un trato amable y cariñoso, recuerda que estás tratando con un miembro de la familia.

ABURRIMIENTO. Cuántos de los que fumamos encendemos un cigarro cuando no sabemos qué hacer. Los perros sufren el aburrimiento igual que nosotros. Cuando dejamos solo a nuestro perro en casa durante horas, sin estar cansado, sin nada que hacer, sin sus necesidades satisfechas, puede aparecer ansiedad -fruto del aburrimiento- generando estrés en él. Nuevamente, dejar cansado psicológica y físicamente a nuestro perro, así como dejarle algunos juguetes, cuando va a estar sólo durante rato, puede ayudarle a mantenerse tranquilo y entretenido durante nuestra ausencia.

NOSOTROS. En ocasiones somos los causantes directos de estrés en nuestros perros. Cuando le ordenamos dos cosas seguidas que se “contradicen”, como por ejemplo decirle de manera casi consecutivas las ordenes “fuera” y “siéntate” cuando nos está molestando con comida en las manos. El perro en ese momento se confunde por no saber gestionar la situación: se va o se sienta.  Recibir constantemente órdenes cambiantes y sin sentido genera en él estrés.

Otra situación en la que generamos estrés es la de los saludos con nuestro perro. Hay mucha gente que saluda demasiado efusivamente a su perro,  el tono de la voz agudo y diciéndole y haciéndole cosas que ni entiende, ni quiere que se lo hagan, lo que le causa ansiedad. Y los perros que sí son receptivos a este tipo de saludo rebosan el estrés en forma de sobreexcitación y movimientos y sonidos igual de desequilibrados que los de su dueño.

Otros fomentan obsesiones con objetos, lanzándoselos 100 veces. Otros acarician a su perro cuando más excitado y estresado está, a modo de consuelo, reforzando ese estado. Son muchas las formas en que somos culpables directos de su incremento de estrés, por lo que aconsejo  estar pendiente de cuándo  se estresa nuestro perro. Y así, si somos nosotros los causantes, poder evitarlo; y si no,  solucionarlo de todos modos.

DOLOR. Una causa frecuente de estrés en algunos perros, acentuándose en perros mayores, es padecer algún tipo de dolor, a veces inadvertido por los propietarios. Dolores musculares, articulares, renales, pueden ser frecuentes en animales de edad adulta, causándoles un estado de estrés permanente, a veces incluso mostrando episodios agresivos.

Para prevenir dichas situaciones, recomiendo hacer a nuestro perro chequeos rutinarios en el veterinario, aumentando la frecuencia cuanto mayor sea su edad.

SEPARACIÓN. La ansiedad por separación tal vez sea la causa más habitual de discordia propietario-perro-vecinos. Es frecuente conocer o tener un perro que pasa horas ladrando a la partida de sus dueños. Mobiliario destrozado a la llegada. Evacuaciones inapropiadas por toda la casa.

En ocasiones, la partida de los dueños produce en el perro una situación de estrés, por no saber gestionar el hecho de quedarse solo. El estereotipo de todos los casos que conozco es: el perro persigue a los propietarios por toda la casa, sobre todo, antes de una salida; dificulta la salida del propietario por la puerta; se queda gimoteando o con “cara de pena” mirando cómo salimos… la ansiedad empieza a los pocos segundos o minutos de la partida de los dueños (si tarda bastante en empezar el ritual, podría ser un caso de aburrimiento).

Aunque cada caso es único y debe tratarse como tal, recomiendo de manera general, para minimizar los síntomas de la ansiedad por separación: antes de irnos de casa, dejar a nuestro perro con un buen paseo hecho; evitar el seguimiento por la casa de manera general, pero especialmente los 20 minutos antes de salir, durante los que recomiendo dejar a nuestro perro tranquilo en “su sitio”; alternar las rutinas de partida (coger llaves, abrigo…); proporcionar algún juguete entretenido tipo “Kong” relleno de paté, “quesito”, etc. justo antes de salir (o como me gusta dejarles a mí: botellas de agua llenas de chuches, paté y palitos de cuero, todo ello bien agitado y escondidas por casa); ignorar los saludos al entrar en casa; y practicar salidas cortas (de apenas unos minutos) y sin demasiado sentido, varias veces al día… Las prácticas, hábitos y pautas que componen este manual de buen comportamiento hacia nuestro amigo actúan según el método de la “desensibilización sistemática”, y ayudará al perro a reducir la ansiedad y el estrés por separación.

Una vez más, recomiendo ser responsable con las necesidades de nuestro perro. En el caso de no tener los conocimientos o los medios, acudir a profesionales que puedan instruirnos en el mejor cuidado de nuestro perro. Considerar si nuestro perro padece estrés y, en caso afirmativo, buscar la mejor solución para eliminarlo o, al menos, reducirlo considerablemente.

Por el bien de tu perro y el tuyo propio, evita el estrés, estrés donde estrés…

By ZOOLAND

 

2 Responses to ¿Tienes un cigarro para mi perro? no sabe comerse las uñas…

  1. Isabel R. dice:

    Muy interesante y útil artículo. ¡Muchas gracias!

  2. Leslie dice:

    Excelente artículo, ojalá la gente supiera y llevara a cabo aunque fuera solamente la mitad de esto.

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