Perro rico… pobre perro.

“El dinero podrá comprarte un muy buen perro, pero no te comprará el meneo de su cola”. Henry Wheeler Shaw

Ellos no entienden de dinero. A ellos no les da la felicidad (aunque a nosotros tampoco debería dárnosla).

Suelo ver, siempre que paseo con mis perros, y sobre todo, en urbanizaciones con casas lujosas con grandes terrenos, a perros ansiosos y estresados detrás de la verja, “pidiendo a ladridos” que los saque a pasear a ellos también, o al menos eso me parece que dicen. Suelen pasar gran parte del día pegados a la puerta de la entrada, importándoles bien poco los metros cuadrados o lujos que tengan a sus espaldas. Solamente a la espera de ver pasar algo o alguien que aporte un estímulo nuevo en su día, y donde poder descargar toda la frustración acumulada.

Para un perro, de nada sirve que tengamos piscina si no se puede bañar; para qué quiere él una cinta de correr en el gimnasio si nadie le enseña a usarla, a no tenerle miedo y así disfrutar de ella; de nada le sirve tener 2000 metros cuadrados re-olidos, re-pipiados, re-escarbado… en definitiva, re-aburridos. Y que además, son los culpables de no salir nunca al exterior.

Sigue siendo una realidad que la gente piense que si un perro vive en una casa con terreno no hace falta sacarlo a pasear. Y sigue siendo rotundísimamente falso. Porqué no compararán a sus perros con sus hijos en esos momentos: como la habitación de nuestro hijo es grande, que no salga nunca; que no vaya al parque, ni al cole; que no tenga amigos.

Las necesidades para un perro siempre son las mismas, independientemente de si son ricos, pobres o re-pobres: ejercicio, desafíos mentales, relaciones sociales, educación, diversión, juego y toda la lista de necesidades básicas como comer, beber,… Comentado el tema con un amigo, este me decía que en ese sentido, son más felices los perros callejeros. Triste que sea así, pero tiene razón. Obviamente un perro en la calle sufre mucho más peligro, puede padecer más enfermedades, puede adquirir miedo a las personas, pero psicológicamente, como perro, está equilibrado: pasa buena parte del día andando en busca de comida y agua (ejercicio y trabajo); los olores de la calle, la gente, otros perros, gatos… son siempre cambiantes y estimulantes; el tráfico, algunas personas, o el horario del restaurante que siempre le da algo de comer cuando cierran marcan una disciplina en su vida. Un qué hacer en su día a día.

Si tienes un terreno espacioso, te recomiendo que saques a pasear a tu perro, cada día, fuera de él. Con su correa y su collar (pueden ser lo caros que se quiera), a que conozca nuevos perros (no importa lo que hayan costado o si tienen pedigrí), que juegue con ellos, contigo. Si la ajetreada vida para mantener los lujos no te permite dedicarte a tú perro, invierte parte del capital en paseadores que puedan hacer tu trabajo; educadores que puedan explicarte a ti o a algunos de tus empleados cómo enriquecer el terreno y/o la casa de manera que, los ratos que pasa en ellos, sean más atractivos para tu perro: esconder o enterrar premios y huesos por la parcela, juguetes en diferentes lugares de la casa, son formas de hacerlo; clases de agility; dar el perro a alguien que se responsabilice de verdad… Son opciones para darle a tu perro una vida más rica.

“No importa cuán poco dinero y posesiones tengas. Tener un perro te hace rico”. Louis Sabin

By ZOOLAND

 

2 Responses to Perro rico… pobre perro.

  1. vane dice:

    Sabias palabras compañero!!!! cada dia me emocionan más tus articulos…es un placer leerte!!!

  2. Susana dice:

    Toda la razón, como en todos tus artículos. Enhorabuena por tu labor con ellos y sigue escribiendo a ver si todos nos vamos concienciando mas de tantas y tantas cosas buenas que nos pueden llegar a dar con poco que piden.

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